Ahora entiendo

Mi corazón latía tan rápido que incluso yo podía escuchar mis propios latidos. Mi piel ardía al entrar en contacto con la suya, pero no era un tipo de ardor del que quisiera alejarme, más bien quería acercarme. Era un ardor dulce. Algo que nunca había experimentado antes. El rostro del príncipe Tega...

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