Capítulo 48 ¡Maldito enfermo!

—¡Por favor respira!

Como si alguien invisible me hubiera ayudado, tomé aire una vez, luego dos veces, antes de recuperar poco a poco la conciencia. Fue entonces cuando me di cuenta de que ya no estaba en la cama, sino en los brazos de Kenny.

—Mi... ¿mi bebé? —logré tartamudear.

—Está bien. Tu bebé ...

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