La charla

La cabaña respiraba distinto por la noche.

Isabel lo había notado la primera tarde que se quedó allí; lo desestimó como el tipo de cosa que una mujer agotada y sobreestimulada se dice a sí misma cuando necesita que el mundo se sienta mágico. Pero, tres noches después, ya no podía atribuirlo a la im...

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