El bono

Cobrar en la caja llevó más tiempo que la racha en sí, porque el cajero del turno de noche no había tenido que contar, en toda su carrera, hasta una cifra de este tamaño en las horas suaves y pálidas de la madrugada de un jueves, y sus dedos —competentes, de cincuenta y tantos, casado con una mujer ...

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