Capítulo 3 2

Skyler

Mamá estaba molesta conmigo, en su rostro podía verse, pero la preocupación parecía ser más fuerte. Yo me sentía culpable por ello, porque de no haber hecho el hechizo esa vez, hoy mi madre no tendría que dejar su trabajo y llevarnos de regreso a Hasser.

Luego de que Jason me dijera que el espíritu de Chase estaba en la casa, me rogó que le pasara el teléfono a mi madre o a alguno de mis hermanos. Sin preguntar nada (algo raro en mí), le pasé el celular a mamá y Jason y ella tuvieron una conversación que dejó alterada a mi progenitora: la forma en la que me observó en ese instante fue de qué carajos hiciste. Poco después mamá despertó a mis hermanos y nos sentó a los tres a hablar. A ellos les comunicaba acerca de mi metida de pata, a mí me reprochaba.

Cuando leí el primer grimorio, hice un hechizo, uno que, al parecer, no debí haber hecho. Trataba de hacer contacto con alguien querido, con alguien que no estuviera en el mundo de los vivos. Para que funcionara debía mantener la imagen de esa persona en mi mente y un objeto que le perteneciera, mientras pronunciaba las palabras extrañas que el libro contenía. Así que lo hice, y no conseguí ningún contacto con Chase, solo obtuve decepción porque eso quería decir que mis poderes estaban casi extintos y que no podría conversar con él frente a frente. Pero estaba equivocada, porque el hechizo sí funcionó. Tarde, pero lo hizo. Tuve un contacto real con Chase en uno de mis sueños, que es el lugar en donde el contacto se realizaría si llegaba a funcionar. Yo, como toda ignorante, creí que el contacto sería estando despierta. Y lo que el hechizo no especificaba es que esto primero necesitaba un sacrificio y que con quien quisiera contactar debía estar en el cielo y no en el infierno.

Sí, metí la pata, y muy feo. Contacté a un demonio, porque a pesar de que Chase tuviera en su mente todas esas memorias en las que ambos estuvimos juntos, no servían para ablandarle el alma. Porque él no tenía alma. Lucía como Chase, pero estaba lejísimos de ser el chico del que me enamoré. Este desalmado solo quería provocar dolor y engañar. Anoche, el hechizo de hace semanas, funcionó. Y vi al demonio de Chase.

Chase siempre fue muy... descontrolado. Las pequeñas cosas acaban fácilmente con su paciencia, tenía humor negro, actitudes que generaban ganas de golpearlo, y un pasado extremadamente oscuro. Pero tenía corazón y alma. Y ahora no. Podía darme una idea de cómo era el nuevo Chase, y no me gustaba para nada. Ahora, si él tenía alguna mala intención, nada podría detenerlo.

Al no respetar las reglas de un hechizo, las cosas malas suceden. Como este consistía en contactar a alguien del otro mundo, al no haber realizado un sacrificio en el proceso y haber hecho contacto con el infierno, formé una grieta. Un grieta entre el infierno y la Tierra. Chase tenía acceso completo a mis sueños, y si nosotros hacíamos contacto de piel con piel, él también tendría acceso completo a la tierra. Pero el contacto debía ser sí o sí intencionado por mí. Si él me tocaba no tendría el mismo efecto. Es por eso mismo que en mi sueño, una fuerza me jalaba o rompía cosas. Esa fuerza era Jason, quien estuvo metido en mis sueños. Suerte la mía que él estuvo ahí (no sé cómo ni por qué, pero supongo que era algo de brujos), porque de lo contrario, Chase habría logrado pisar la Tierra.

Las cosas que se rompieron y la ventana que se abrió claramente se oyó en toda la casa, pero mi familia no oyó nada de eso, únicamente mi teléfono sonando. Es muy raro, pero mamá creía que esos sonidos solo se oyeron en el punto medio, que es el de los sueños.

—Skyler, baja la ventanilla de tu lado. No hay aire en este auto -—me dijo mamá, y aunque yo no sentía lo mismo que ella, bajé la ventanilla sin protestar—. Gracias.

Miré a Luke a mi lado. Estaba molesto conmigo porque era el capitán de fútbol en la escuela y ahora su puesto iba a ser ocupado sorpresivamente por alguien más ya que nos marchábamos de casa.

—Luke —lo llamé. Él observaba las casas que íbamos dejando atrás.

Sin mirarme, estiró un poco su brazo hacia mí y abrió completamente su mano.

—Habla con la mano.

Rodé los ojos.

Me sentía muy culpable. Debíamos volver por mí, porque esta era una manera de confundir al demonio de Chase. Él sabía mi ubicación en mi otra casa, pero no sabía que iba a volver a Hasser. Él solo tenía acceso a mis sueños, no a mis pensamientos estando despierta. Yéndonos, ganaríamos tiempo, confundiríamos a Chase, y a él le tocaría intentar encontrarme. Claro que teníamos miedo de que dedujera mi nuevo paradero, porque podía ser bastante obvio dónde podíamos ir, pero no nos quedaba de otra. No teníamos dinero como para alquilar otra casa, a mi madre le costó demasiado estabilizarse económicamente después de que decidiera sacarnos de Hasser luego de que la muerte de Chase sucediera.

Vi a los lejos el cartel que daba la bienvenida a Hasser. Cuando lo dejamos atrás, sentí un pinchazo en el pecho y un escalofrío recorrerme. La mente se me llenó de pensamientos y recuerdos, y quise nuevamente volver atrás, al pasado, porque pese a que era una abominación, tenía a mi novio vivo, y era un vampiro, no un demonio.

¿Será que los White estaban en el pueblo? Con los chicos no tuve mucho contacto después de irme, y terminamos dejando de hablarnos. Según Jason, todos se habían ido, pero Andrew regresó poco después. Eso me lo dijo hace meses, y no mencionó nada acerca de Nate, Zach, Sam, o Madeline, quien se hundió en una horrible depresión después de que Chase muriera. Lo más probable es que ellos no hubieran regresado aún. Y quizá, nunca lo harían.

Los árboles que pasaban eran enormes, viejos, y me recordaban al lugar en donde enterramos a Chase. Por primera vez en mucho tiempo hoy iba a poder visitar su tumba.

Llegamos a la casa de la tía Jane, y sentí mucha vergüenza al entrar. Estábamos allí por mi metida de pata.

—Pero mira qué linda estás —Jane me abrazó fuertemente—. Estás unos centímetros más alta y tu cabello está hermoso y largo. Tus dieciocho te sientan mejor que los diecisiete.

—Gracias, tía —le sonreí—. Siento que tengas que aguantarnos otra vez aquí.

Negó.

—Somos familia. Lo que haya pasado, lo que sea que hayas hecho, lo solucionaremos.

Y yo que esperaba un sermón.

Procedí a saludar a mi tío y a Sara, y luego llevé mis cosas hasta mi diminuta habitación.

—Tendrás que asearla, no hemos abierto esta puerta desde que te fuiste hace año y medio. Hay polvo en los muebles y en el suelo. Cuando subas tus otras cosas te traeré sábanas para la cama.

—No es nada, no me gusta limpiar, pero necesito distraerme con algo —me volteé a verla después de dejar mi bolso en el escritorio.

Sara estaba linda, pero tenía ojeras notables y se la notaba cansada y triste.

—No estás bien, ¿verdad?

Suspiró bajando la mirada. Luego la regresó a mí.

—Es que yo lo quería demasiado, ¿sabes? A Andrew. Todavía me duele mucho la ruptura, todavía lo quiero y todavía estoy enamorada, y él ya ha conseguido a otra tipa.

—¿Que? ¿Está de novio? ¿Con quién?

—No sé quién es, pero es linda. Los vi juntos un par de veces, hasta los vi besándose. Fue muy duro y sigue siéndolo.

—Lo siento tanto —hice una mueca. En cierta parte la entendía—. Si te hace sentir mejor, mi novio muerto es un demonio que quiere volver a la Tierra con malas intenciones.

Me sonrió un poco, y salió de la habitación un momento después. Aproveché para avisarle a Jason que había llegado. Me dijo para hacer algo juntos. Hace mucho tiempo no nos veíamos.

Ordené algunas cosas mientras mamá y la tía conversaban acerca del tema. Jason llegaba con demora. Quedamos que vendría a las tres, y ya eran las tres y cuarenta y cinco de la tarde. Me preocupé por que le hubiera pasado alguna cosa, por lo que decidí llamarlo. Rechazó mi llamada, algo que me extrañó, pero escuché el timbre y rogué por que se tratara de él.

—¡Jason! —grité de emoción cuando lo vi y salté hasta sus brazos como una loca. Me levantó del suelo y permanecimos así por varios minutos.

—No te das una idea de cuánto te extrañé, mejor amiga.

—No, tú no te das una idea de cuánto te extrañé —me dejó en el suelo.

—Estás guapa.

—¿Yo? Mírate, tú no estás tan flacucho como antes. Tienes músculos —toqué sus brazos—. Y el pelo hacia atrás te queda mucho mejor.

—¿Estás más alta o es mi parecer?

—La tía dijo lo mismo. Crecí, pero solo dos centímetros.

—Bueno, bienvenida al metro sesenta y uno.

—Yo quería medir metro sesenta y cinco.

—Al menos pasaste el sesenta.

Le avisé a mi madre que saldría a 1980 mientras Jason se reencontraba con mis hermanos e intercambiaban palabras. Oí que Luke le preguntó acerca de quién era el capitán de fútbol en el instituto, y la culpabilidad volvió a mí. Para Luke era importante y yo lo arruiné. Pero juro que no tuve la intención, y quería que él intentara comprenderme. No podíamos estar peleados en este momento. Lo necesitaba.

Me despedí de todos con un saludo general y prometimos llegar antes de las ocho para cenar. Jason se quedaba a dormir esta noche. Luego pasaríamos a su casa a recoger su cepillo de dientes y ropa. El camino se me hizo demasiado corto, y eso que antes me quejaba un poco por la distancia que tenía de casa. Tal vez extrañaba tanto estos caminos conocidos, que hasta disfruté la familiaridad de caminar hasta el local.

—Pediremos dos coca-colas —ordenó Jason. La chica no tardó en traerlas.

—¿Y bien? ¿Qué me cuestas, Jason? ¿Por qué te tardaste tanto en llegar a casa?

—Tuve una emergencia sexual —dijo sin más.

Abrí grande los ojos un momento y me reí.

—No me imaginé que hubiera sido por eso.

—Fueron tres rounds rápidos —agregó.

—Sí que tenían ganas.

Jason estuvo saliendo con una chica desde hacía meses, pero no eran novios, solo amigos con derechos. Ninguno de los dos traían interés en establecer una relación formal, solo habían decidido pasar los ratos manteniendo charlas amistosas o sexo salvaje amistoso. Era una chica universitaria, dos años mayor que Jason, pero eso no parecía importarle a ninguno de los dos. Eran discretos con lo que hacían, no querían que alguien los viese besándose o tomándose de la mano porque intentaban evitar que los rumores recorrieran el pueblo, como era de costumbre.

—Así que Luke está molesto contigo.

—Sí, espero se le pase, o que al menos intente entenderlo. No lo hice de mala, solo estaba desesperada e intenté hacer contacto con él, porque este año y medio ha sido totalmente duro. Y lo sabes, te he llamado muchas noches llorando por no poder dormir por tantos recuerdos. No lo hice de mala —repetí.

Me tomó de la mano y la presionó.

—Yo sé que no —fue sincero—. Pero me hubieras pedido alguna ayuda, o al menos me hubieras dicho lo que harías. Recuerda, eres muy novata en esto, Sky. Tienes que tener cuidado, porque la magia no es un juego, aquí no hay un Voldemort, pero sí hay miles de otras cosas malas de las que te tienes que cuidar y cuidar a los demás. Hiciste un contacto con un demonio, y si yo no hubiera estado dentro de tus sueños también, tú lo habrías tocado como él quería que hicieras, y habría pisado nuestro mundo. Se parece a Chase, Sky, pero no es Chase. El que conocías no está más, sé que duele, pero es así. No quiero que te pase nada.

—Cuando me dijo que quería verme, quise sonreír como tonta. Me la creí.

—Es que es eso lo hacen los demonios, son engañosos, buscan tu punto débil, lo presionan, y todo para ver cómo caes. Pareció como si lo dijera de una bonita manera, pero no. Cuando él dijo que iba a llevarte al lugar a donde perteneces, al lugar donde deben ir todos los que han quitado vida, estaba hablando conmigo.

—¿Por qué estabas allí? ¿Y por qué no podía verte? Era mi sueño.

—Más bien, era mitad y mitad. Los sueños son un punto medio. Está la vida, los sueños, y luego la muerte. Tengo una conexión contigo, tenemos una amistad fuerte, somos leales el uno con el otro, por eso es que pude, pero no significa que pueda meterme en tus sueños siempre. Para nuestra suerte, esta vez sí pude. Recuerda que los brujos tenemos intuición. Supongo que aún estando dormido, mi intuición se encendió. No podías verme porque yo sin querer me metí en tu sueño. A Chase podías verlo porque hiciste un hechizo de contacto.

—Esta distracción no durará mucho, ¿verdad? Chase nos encontrará fácilmente.

—Tal vez sí, tal vez no. Pero de que te encontrará, te encontrará. En cierta parte, Chase está anclado hacia tu otra casa, porque es en la que hiciste el hechizo, pero no tardará en desanclarse porque la bruja que lo realizó, eres tú. Por eso tu familia tiene que buscar cuanto antes una solución. Debe haber algo en algún libro, pero el tema complicado está en que tomará tiempo que probablemente no tengamos. Tus sueños con Chase pararán, no volverás a tener uno hasta que él te encuentre. Y cuando lo haga, se inmiscuirá en tus sueños para hablar contigo, porque por ahora es la única manera en la que puede hacerlo. Y te comerá la cabeza, aprovechará tu dolor, aprovechará tu debilidad emocional, esa que tienes desde que Chase no está, y te lastimará sentimentalmente y mentalmente. Terminará convenciéndote de hacer que lo toques, y así él podrá volver a la Tierra. No estará vivo, pero tendrá acceso a los tres lados que te mencioné: la vida, los sueños y la muerte.

—No dejaré que eso pase, no lo tocaré.

—Eso dices ahora porque estás bien, pero es muy diferente estar bajo la insistencia de un demonio incansable. Te consumirá. He leído cientos de libros de magia en las que cuentan historias de cómo son los demonios, y qué pasa después de sus insistencias e intentos de herirte. Te dirán cosas que harán flaquear tus piernas. Es horrible, lo sé, pero por algo los llaman demonios.

Me pegué en la frente.

—Dios, qué he hecho.

—Dejaste que el dolor te llevara a ese hechizo. Imagínate las cosas que puedes llegar a hacer si Chase vuelve a hacer contacto contigo. Te digo todo esto porque necesitas información, no para ser pesimista —presionó mi mano. No habíamos dejado de tocarnos en ningún momento y recién caía en cuenta de ello.

—¿Hay demonios en esta tierra? —Quise saber.

—Los libros que te mencioné, esos que cuentan historias de contacto con demonios, especifican que muchos han logrado pisar nuestro mundo gracias a equivocaciones de brujos, y estos muchos no han regresado al infierno, prefieren causar dolor en nuestra tierra. No se sabe la manera de enviarlos de regreso sin que sea asesinando al brujo que cometió el error. O, al menos, ningún diario que leí lo dice. Tendríamos que consultar a otros brujos. Yo tengo magia pero claramente no lo sé todo.

—Tengo otras dos dudas.

—Suéltala.

—¿Viste a mi madre llamándome para que bajara a recibir visitas? En el sueño —especifiqué.

—No.

—Ella no parecía haber reconocido a Chase en el sueño y no recuerda haber hecho eso cuando se lo pregunté.

—Eso probablemente sea porque tu madre nunca estuvo metida en tus sueños, no como yo lo estuve.

Asentí. Había pensado en esa posibilidad.

—¿Cuál es la otra duda?

—¿Sabes algo de los White?

Afirmó.

—Han regresado todos, excepto uno. ¿Excepto quién?

—Excepto Sam.

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