Capítulo 37

Había pasado media hora y los tres ya se habían acomodado; la reunión había avanzado en la mayor parte de su proceso, si no es que ya se acercaba a su cierre. Sin embargo, Leonica no podía dejar de lanzar ocasionales miradas de reojo, con los ojos entrecerrados, en dirección a Arvan.

Esto, por supu...

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