Capítulo 8 Es perfecta para nosotros

SANDRO

Mi secretaria asomó la cabeza por la puerta y se disculpó por no haber llamado.

—Disculpe, señor, pero tiene una llamada importante en la línea tres.

—¿Quién es?

—El jefe de policía, señor.

Refunfuñé, poniendo los ojos en blanco. Creía que ya había solucionado este asunto.

—Gracias, Lyd...

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