CINCUENTA Y SIETE

Sigo abrazándolos a ambos mientras la sangre en mis manos sigue goteando al suelo. El viento sopla cada vez más fuerte y hace más frío. No podía creerlo, acabo de recordar que este era el lugar del que Kalsey me habló antes. El lugar donde vivieron sus antepasados, ¿cómo sabía Charlotte de este luga...

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