Capítulo 43 NO PERSEGUIR TAMBIÉN ES QUEDARSE

ÁLVARO

—¿Sigues enfadada?

Renata abrió los ojos dentro de mis brazos.

—Son las seis de la mañana.

—Eso no responde.

—Sí.

—Bien.

—¿Bien?

—Sigues aquí.

Se volvió para mirarme. Habíamos dormido vestidos y mi brazo estaba entumecido, pero no pensaba moverlo antes que ella.

—No conviertas una noche ...

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