Capítulo 44 LA MUJER EQUIVOCADA DE BLANCO

RENATA

—No tienes que casarte conmigo porque confirmaron una hora —dijo Darío.

Mencía sostuvo el anillo entre los dedos.

—Ya lo sé.

—Podemos llegar a Lisboa, cancelar la reserva y volver a casa.

—También lo sé.

—Entonces no decidas dentro de la furgoneta.

—Deja de decirme cómo decidir.

Darío ce...

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