Capítulo 47 LA NOCHE QUE NO ERA UNA DESPEDIDA

ÁLVARO

—Entonces tendrás que subir con miedo.

Renata no apartó el rostro de mis manos.

—Te pedí que respetaras mi decisión.

—Y la respeto. Vas a viajar. También respetarás la mía: voy a despedirme de mi novio en el aeropuerto.

—Podrías pedirme que me quede.

—Podría. No lo haré.

—Eso no signific...

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