Capítulo 56 LAS DOS PALABRAS QUE FALTABAN

RENATA

—Puedo decirlo.

Álvaro mantuvo las manos en mi cintura, pero dejó de acercarme.

—Entonces dilo.

—No si esperas que esas palabras conviertan todo lo demás en una garantía.

—No espero garantías.

—Amarte no significa que aceptaré cualquier viaje, que viviré donde tú decidas ni que dejaré de...

Inicia sesión y continúa leyendo