Capítulo 84 CUARENTA Y OCHO HORAS CONTIGO

ÁLVARO

—Puedo estar en Santiago mañana a las diez de la noche.

Me incorporé en la cama del hotel y sujeté el teléfono con ambas manos, como si así pudiera evitar que Renata cambiara de idea.

—¿Qué has hecho con tus mediaciones?

—Mover una, derivar otra con permiso de las partes y aceptar que mi...

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