Capítulo 68 68

―Entonces no conviertas eso en otra promesa imposible.

Sandro todavía tenía mis dedos entre los suyos frente al tablero de resultados.

―No es una promesa.

―Acabas de decir “merecer que confíes en mí”. Eso tiene un porcentaje peligrosamente alto de frase que termina en desastre.

―Quería decir que no ...

Inicia sesión y continúa leyendo