Capítulo nueve

Eso dolió. El agarre del Alfa casi hizo que mis huesos se rompieran. Mi lobo gimió dentro de mí y continué siendo arrastrada en silencio.

—¿Qué demonios te hace pensar que puedes escapar? —gruñó furioso, tratando de contener su ira. La forma en que apretaba la mandíbula y sus ojos llameantes me dec...

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