Capítulo 5 El chico de mi habitación

—¿De que estás hablando? —le inquirí a Grace, porque la verdad no estaba entendiendo. Afuera había un chico alto y delgado sentando en el capo de su coche. Usaba una pollera blanca y su pelo era negro. Jamás lo había visto.

—Él... te juro que sus rasgos son iguales al tipo que vi anoche en tu habitación —insistió Grace. Me tomó de la mano y me llevó casi corriendo hacia una ventana. Aquí se podía ver mucho mejor. Parece que no era de aquí, al igual que no eran de aquí Tate y su manada. Desde que vinieron han pasado cosas raras.

—No seas loca, anoche no había nadie en mi habitación. Lo imaginaste, así que por favor deja de decir esas cosas.

—Sasha, estoy hablando en serio. Anoche... —pareció arrepentirse—¿sabes que? Tienes razón, quizás estoy empezando a delirar —se reincorporó, suspirando profundo.—Tengo que ir a la dirección y de paso averiguaré... —miró a ambos lados como asegurándose de que nadie nos viera—...Lo de Tate, ya sabes.

—Como sea, solo no te metas en problemas —aconsejé. Grace se fue, dejándome sola y con muchas preguntas. Me dirigí a la cafetería, buscando algo para echarle a mi estómago pero en mi garganta había un nudo que no me dejaría digerir fácilmente la comida. Todo esto que está pasando, ayer los lobos, el chico ese en mi habitación... es tan extraño. Tengo ese mal presentimiento de que no es nada bueno.

Me senté en la mesa del fondo a comerme una ensalada de frutas mientras esperaba a Grace. Sin embargo, no había dado ni una cucharada cuando alguien se sienta a mi lado. Elevo la vista, encontrándome al chico de afuera.

—Hola —sonrió de lado.

No respondí. Solo me lo quedé viendo como tonta. Di algo, Sasha.

—H-Hola —tartamudeé, maldiciéndome internamente después. El chico tenía pecas, su mirada era tan... profunda y oscura. Admito que me daba miedo.

La voz de Grace vino a mi cabeza diciéndome: ese chico estaba ayer en tu habitación. Pero quise ignorarla. Mi amiga no mentiría con algo así.

—Te vi aquí sola y quise acompañarte. Soy Elton, por cierto. Venimos de Jacksonville. —señaló más adelante a dos chicos más. Eran altos y delgados también, veían todo y a todos con mirada rara, como que no se sentían parte del lugar.

—Mucho gusto —mi voz sonó nerviosa—Y bienvenidos. —bajé mi vista a mi ensalada de frutas para no seguirle viendo sus ojos tan penetrantes y oscuros. Quizás me recordaron a Tate.

Tate, ¿en dónde estás? No sé por qué había hecho eso, pero en ese momento quise que Tate estuviera aquí. No sé, simplemente sentí que él me protegería.

—¿Interrumpo algo? —como siendo invocado por mis pensamientos Tate apareció en mi campo de visión. No parecía feliz y se sentó a la par mía como sintiéndose protector.

—Nada, Paterson.

Fruncí el ceño. ¿Se conocen?

—Estaba conociendo a Sasha, veo que son amigos.

—No solo amigos —le dijo con voz demandante—Es mi chica —murmuró como si nada. Miré a Tate completamente asustada pero no dije nada. ¿Por qué me había dicho eso a Elton? ¿Su chica? Seguramente me había sonrojado así que miré al piso para evitar que me vieran la cara roja.

—Ya entiendo, pues felicidades. Me tengo que ir, ¿te veré en la fiesta del bosque cierto? —le dijo—También estás invitada, Sasha.

Lo miré irse para donde sus amigos. Noté que las chicas también se le quedaban viendo embobadas. El día estaba más o menos soleado ahora, parecía que se descompondría más tarde. Ignorando a Tate a mi lado saqué mi celular y me fijé en el calendario lunar. Hoy sería el último día de luna llena del mes.

—¿Qué miras? —quiso saber este.

—Nada —guardé mi celular rápidamente y lo encaré—¿Por qué le dijiste que soy tu chica?

Tate sonrió de lado, como si yo le divirtiera. En realidad creo que nada de lo que le digo lo toma en serio. Eso sí me estresa. Me siento impotente.

—Porque es la verdad, yo no miento —ahora se puso serio.

—No es la verdad, no soy tu chica y jamás lo seré. No te ofendas, Tate, pero no eres mi tipo —tomé mi bolso, haciendo el amago de ponerme de pie pero Tate me tomó de la mano, impidiéndolo.

—Te conviene —me dice— Así estás protegida. Eres mi novia a partir de ahora, lo aceptes o no —noté que aparecieron tres chicos más en mi mesa. Al parecer estaban esperando a Tate.

—Nos tenemos que ir, ya empezaron —murmuró uno.

—Perfecto —respondió Tate, sin siquiera apartarme la vista del camino—Sasha, tengo algo que decirte:  no puedes salir por la noche de tu casa hoy, ¿esta bien? No es seguro.

Fruncí mi ceño.

—¿Quien te crees que eres? —espeté— A mi no me das órdenes. Elton me invitó a su fiesta del bosque y yo iré —lo reté, poniéndome de pie y yéndome de ahí. Me sentía acalorada, nerviosa. Había retado a Tate y me sentía muy mal. Yo no soy asi, además de que no tenía intenciones de ir a esa tonta fiesta del bosque. Me fui por un pasillo en busca de Grace, quizás había terminado su hora de voluntariado.

—¡Sasha!

Di un peinado saltó a la hora de ver a Grace salir de la dirección como alma que lleva el diablo.

—¿Qué pasa?

—Iba a buscarte. —me tomó de la mano y me llevó lejos de ahí, hacia el campo de fútbol. —Investigué lo que te dije hace rato.

—¿Sobre Tate?

Asintió.

Sentí algo en mi pecho cuando me dijo eso, tenía algo así como una mala sensación.

—Pues da la casualidad de que no hay nada en sus expedientes. Está vacío, no hay acta de nacimiento, escuelas anteriores, padres, ciudad antigua.

Fruncí mi ceño por tercera vez en el día.

—Pues quizás no le ha dado tiempo de pasar sus datos al director. Grace, no aceptarían a alguien que no tiene nada en su récord. Es imposible, además Tate tiene que tener un registro, no podría andar por la vida siendo nada.

—Pues quizás —se rascó la cabeza—A mi me pareció raro la verdad.

—Es inusual pero no raro, siempre hay una explicación. Ven, vamonos.

—¿A donde?

—Pues... ¿recuerdas al chico que dices haber visto en mi habitación?

—¿Qué pasa con el?

—Pues resulta que se llama Elton. Me habló y hasta me invitó a una fiesta en el bosque.

Abrió su boca del asombro.

—Nooo.

—Si. Lo peor es que Tate llegó y me prohibió ir a esa fiesta, ¿puedes creerlo?

—Pero si a ti no te gustan esas cosas.

—Lo se, pero debido al enojo le dije a Tate que iría.

—O sea que iremos a una fiesta —sonrió. A lo lejos noté a Marcela Steffano, venía con su grupo de amigas. Vestían de porristas, parece que estaban ensayando o algo por el estilo. Nos hicimos a un lado para que no nos vieran y así poder evitar sus comentarios fuera de lugar, cuando las escuchamos hablar.

—La fiesta del bosque será genial —dijo Marcela.

—¡Lo se! —chilló Cassie—En especial porque vendrán los de Jacksonville.

Y se fueron murmurando más cosas.

—Así que ellas también están invitadas —murmuró Grace a mi lado. —Pues tendremos que ir también, Sasha.

No dije nada. Yo me había metido en este problema.

—Ni siquiera sé en qué parte del bosque es.

—Eso déjamelo a mi. Ven, vamos a tu casa para pasarte la gasolina.

Grace y yo salimos de las instalaciones de la escuela. No teníamos clases por la tarde porque el profesor Johnson mandó a decir que estaba enfermo. Así que el trabajo en parejas será hasta el lunes. Salimos al parqueadero y nos montamos a su coche.

—La revista saldrá a las tres de la tarde —me dijo, marcando un número.

—¿A quien llamas?

—A Malcom, el tiene que saber en que parte será. Hola, Mal, ¿qué hay? —silencio—Si, eso estaba pensando. ¿Oye sabes en donde será la fiesta del basque? ¿También irás? Si, también. ¿En la Avenida Jackson? perfecto. —sentí un escalofrío cuando dijo eso—El camino de la derecha, esta bien. Gracias, man, allá te veo. —cortó—Listo, ¿escuchaste?

—Si.

No quería volver a adentrarme a esa avenida, sabiendo que habían lobos por ahí. Además, hoy haría Luna llena y sabía lo que significaba.

—Perfecto. Espero encontrar a alguien al fin. Estoy cansada de estar soltera y sola.

Mientras Grace manejaba por el centro, otro auto deportivo nos rebasó. Marcela y sus secuaces. Llevaban música a todo volumen y cuando pasaron a nuestro lado nos dijeron cosas feas y se rieron de nosotras. Ahora iban adelante.

—¿Me permites chocarlas? —espetó Grace, con enojo.

—La única que saldrá perdiendo serás tu. Ella puede conseguir otro auto mañana mismo y tu no.

—Odio a esa flaca —demandó.

Solo miré por mi ventana. Grace había puesto canciones y tarareaba mientras manejaba. Estábamos cerca de mi granja, pasamos por la avenida Jackson y tuve un dejavú sobre ayer. Eran quizás las dos de la tarde. Grace se estacionó frente a mi casa, el espantapájaros del maizal estaba lleno de zanates buscando comida.

—No se por qué no quitas ese muñeco. ¿Has visto historias de miedo para contar en la oscuridad? Pues si no lo haces ese espantapájaros cobrará vida y vendrá por ti. —opinó Grace.

Rodé los ojos y me dirigí a mi coche.

—Es solo un poco nada más, en el pueblo le echaré yo.

—Es lo malo de vivir alejada de la ciudad. Imagínate si te persigue un asesino, no podrás salir tan rápido de aquí. —Grace pasó la suficiente gasolina para poder llegar al pueblo—Gracias. No sé qué haría sin ti.

—No hay de que. Entonces, ¿qué te pondrás hoy? La verdad es que no tengo nada bueno y sé que los nuevos irán a esa fiesta. Será mi oportunidad.

—Grace...

—Claro, tú porque tienes a Tate ya.

—¿Tate?

—Si, dicen por ahí que Tate anda diciendo que no quiere que ningún chico se acerque a ti, o te hable siquiera.

—¿Estás segura?

—Claro. Muy segura. Que te lo digo yo, niña. —sacó una bolsa de papas de su guantera y empezó a comer—¿Está Dory? Necesito que me consienta con esos tacos de res que solo ella sabe hacer.

—Si esta. Ven, vamos.

Las dos entramos a casa, Dory estaba en la cocina al parecer.

—¡Dooory! —Grace se fue rápidamente a la cocina en busca de mi nana. Yo me quedé quieta pensando en por qué Tate andaba diciendo esas cosas. No lo entendía. Tomé mi celular y quise mandarle un mensaje, pero  e arrepentí ya que le estaba dando mucha importancia a este asunto, además, estaba segura de que hoy lo vería en la fiesta del bosque y ahí le diría unas cuantas cosas. Estaba insegura a la hora de ir, tenía la sensación de que pasarían cosas malas. En especial porque había luna llena. Mi celular sonó en una llamada, pensé que era Tate pero no, era mi madre. Suspiré profundo y contesté:

—Hola, mamá.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo