Capítulo 52 capitulo 52

Para cuando ambos abandonaron la mansión y se subieron al coche de Acrom, él se queda un momento en silencio sin encender el coche.

—Lo siento mucho.

—Yo no les he tocado una sola hebra de sus cabellos, las compro para poder sacarlas de ese lugar. Ese club no se puede desmantelar así tan fácil, Otto...

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