Capítulo 100 Hace tres años, ya habían renunciado

—¿Isabella?

Guardé el teléfono, con los sentimientos revueltos.

Isabella dijo en voz baja: —Lo siento. No quise delatarte. Mamá mandó a alguien a revisar en el kínder y yo… yo no pude mentirle.

Al ver la culpa en el rostro de Isabella, se me ablandó el corazón. Me agaché.

—Está bien, no te culpo...

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