Capítulo 23: Hombre extraño

La lluvia arreciaba cada vez más. Tenía tanto frío que me castañeteaban los dientes, y me abracé con fuerza. La ropa se me pegaba al cuerpo.

La sangre de los dedos de mis pies se la llevaba la lluvia, convirtiéndose en agua rojiza que se escurría por las suelas de mis zapatos.

Ya era anémica, y ah...

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