Tú me perteneces

—Jefe… Jefe, por favor, perdóneme! —suplicó el hombre, la desesperación impregnando su voz temblorosa—. Estaba borracho y confundido, pensé que ella era una de las… mujeres del clan. Lo juro, no sabía que era suya.

La figura, conocida como Salvatore, emanaba una calma inquietante mientras considera...

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