Capítulo 44 — Nuestra hija no puede llamarte Rita.

Dos meses más habían pasado y nosotros seguíamos encerrados en una burbuja llena de relativa paz.

Nada, ni nadie, nos había molestado y eso era agradable.

Apenas podía caminar con lo grande y pesada que estaba.

Robinson había convertido la habitación al lado de la nuestra en la habitación de la b...

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