Capítulo 64 — Deja de ir, lucecita.

Los días siguientes se convirtieron en una montaña rusa emocional.

Cada mañana, después de alimentar a Ezra y Elin, tomaba el auto hacia la clínica con el estómago hecho un nudo.

Siempre me esperaba lo mismo; el frío recibimiento de papá, el silencio doloroso de mi madre, quien había despertado al...

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