Capítulo 77 — Perdóname, Aurora...

La camioneta avanzaba sin piedad por la carretera, alejándonos del peligro inminente, pero con cada metro sentía un latigazo que me desgarraba el alma.

Elin, todavía aturdida, lloraba en mis brazos, pero yo apenas podía escucharla.

La mitad de mi vida se había quedado con ese pequeño que se aferra...

Inicia sesión y continúa leyendo