Capítulo 80 — Es mi culpa también, Robinson.

Los días pasaron, lentos e interminables.

Completamente tortuosos.

Yo me mantenía en modo automático.

Respiraba, alimentaba a Elin y mantenía a Robinson a más de un metro de distancia de nosotras.

En eso se había convertido mi vida.

Lisa incluso se había vuelto mi guardiana. Se encargaba de hac...

Inicia sesión y continúa leyendo