119. El juego enfermizo

Demetria sonrió con malicia.

—Tranquilos, chicos. No hay necesidad de sacar el spray. Iremos con ustedes al sótano para asistir a la fiesta. Espero que sea divertida —dijo con calma.

Los hombres se miraron entre sí, divertidos.

—¿Sabes qué? Eres entusiasta y valiente. Me gusta tu actitud, nos aho...

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