52. Un último abrazo

Una semana después, Viviana había terminado de empacar sus cosas y los sirvientes ya habían puesto todo en su coche y otras cosas en la furgoneta.

Fue a la oficina de su esposo para despedirse. Pero él no estaba allí.

—¿Dónde está? —preguntó a su beta.

—El Alfa me dijo que la visitaría mañana en ...

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