65. ¡No me daré por vencido!

Aurelia fijó su mirada en el guardia, muriéndose de suspense, esperando la decisión de la esposa del Alfa Callum.

El guardia terminó de hablar por la radio. Se acercó al vehículo estacionado.

—Señora, usted y su acompañante pueden proceder a la mansión.

—¡Gracias! —dijo Aurelia con alegría.

—Pri...

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