CAPÍTULO 228

El calor dentro del castillo apenas me tocaba.

Caelan me guió a través de los pasillos de piedra, sus botas resonando en el corredor. Los guardias nos miraban pasar, pero ninguno se atrevía a hablar. Bien. No estaba de humor para charlas.

Nos detuvimos frente a una puerta de madera ancha. Caelan l...

Inicia sesión y continúa leyendo