46- Actuar como animales

La voz de Helena sonaba extraña, como si arrastrara las palabras y le costara hablar.

La ira lo invadió y todo se volvió rojo.

—Escúchame, grandísimo imbécil, más te vale no hacerle nada a Helena porque si no...— No pudo terminar de hablar porque la llamada se cortó.

Sebastián escuchó el pitido q...

Inicia sesión y continúa leyendo