Capítulo 31 Cayendo lento

Angy sintió que los ojos del licántropo le calentaban el alma. Eran tan intensos, tan arrebatados. Y aunque no estuvo segura del todo, parecían implorar por sus labios.

Nicolás deseaba aquel encuentro; lo había deseado durante todo el día; cada vez que el rostro de Angy aparecía en su pensamiento y ...

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