Capítulo 11

—¿Un ser maldito hablando de Dios? ¿No es eso blasfemia?

Él se encogió de hombros con indiferencia.

—¿Y qué si lo hago? ¿Puede Él matarme con un rayo ahora mismo?

—No crees en la existencia de Dios, ¿verdad?

—Lo adivinaste. Lo que no se puede ver ni tocar, bien podría no existir.

Sus dedos se ...

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