Capítulo 12 ACORRALADO EN EL PASILLO.

Me puse de pie lentamente, apoyando mi peso en el trapeador para no presionar el tobillo. La puerta del despacho seguía abierta de par en par. El silencio que siguió a la destrucción era denso, pesado, cargado de una electricidad estática que hacía que los vellos de mis brazos se erizaran.

La figur...

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