Capítulo 27 TENSIÓN EN EL DESAYUNO.

El reloj de la cocina marcaba las siete y cuarto de la mañana. Mis botas de goma dejaban huellas húmedas sobre el inmaculado piso de cerámica blanca. Llevaba dos horas despierto librando la batalla matutina contra Zeus y el lodo del jardín trasero. Mi camiseta gris estaba empapada, pegada a mi piel ...

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