Capítulo 28 SUDOR MATUTINO EN LA COCINA.

Retrocedí por puro instinto. Mi bota de goma resbaló ligeramente sobre el piso húmedo, pero logré estabilizarme. Di otro paso atrás.

Massimo avanzó al mismo ritmo, borrando el espacio que yo intentaba crear. Sus ojos oscuros ya no miraban mi cuello ni mis labios; estaban fijos directamente en los m...

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