Capítulo 30 CAÍDA DIRECTA A TUS BRAZOS.

El mundo se inclinó a una velocidad vertiginosa.

No hubo tiempo para gritar. Extendí las manos por puro instinto de supervivencia, preparándome para el impacto contra el mármol.

Massimo reaccionó con la rapidez de un hombre acostumbrado a esquivar balas. Dio un paso largo hacia el frente, acortand...

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