Capítulo 11 SOLO UN DEMENTE ODIA EL CAFE

“¡Ja, claro!” Axel da una media vuelta corta, exasperado, pasándose una mano por el cabello negro y todavía un poco húmedo antes de volver a encararme, “¿Y qué pasaba si mi chocolate hubiera estado hirviendo?, ¡ademas arruinaste mis zapatos con tu estupido cafe!, ¡solo los mediocres toman eso!”

M...

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