Capítulo 57 Capítulo 57

Renata

Dos días después, el miércoles, me desperté a las cinco y veinte con el cuerpo cansado y la cabeza clara. Sebastián ya estaba bañado, abotonándose la camisa frente al espejo, con el cabestrillo colgado del gancho de la puerta.

—Voy contigo.

Se giró despacio, con un botón todavía en la mano...

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