Capítulo 128 C-128

La residencia Santander permanecía sumida en un profundo silencio. Eran poco más de las cuatro de la madrugada cuando Sarah abrió los ojos lentamente, sin saber con exactitud qué la había despertado. La habitación estaba en penumbra, apenas iluminada por la tenue claridad que se filtraba entre las c...

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