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—Puedes aguantar el alcohol —dijo de pronto después de su quinta copa.

Ella ya estaba sentada más cómoda, recostada en el asiento, con las piernas cruzadas y un vaso en la mano.

—Suena a que estás decepcionado.

Él se encogió de hombros mientras hacía girar el vaso entre los dedos.

—Todavía no ha...

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