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La palma de ella estaba tibia bajo el agarre de él. Si apretaba apenas un poco más, podía sentir la sangre bombeándole por las venas.

—¿Ya no vas a fumar? —preguntó ella cuando él no la soltó.

No quería. No estaba seguro de que pudiera volver a sostenerla. Sabía que ella no se lo permitiría si no ...

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