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La mesa del comedor podía acomodar por lo menos a diez personas, pero solo eran ellos dos los que se sentaron a desayunar. El personal rondaba cerca, ayudando a destapar los platillos y a servirlos si hacía falta.

Rosa se aseguró de sonreírles con cortesía. Sabía que no tenía por qué mostrar agrade...

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