Capítulo 18 Después de la tormenta

La luz del amanecer entró esta vez sin permiso.

Me desperté despacio, consciente primero del peso de un brazo alrededor de mi cintura y después del calor de un cuerpo pegado a mi espalda. Adrián dormía profundamente. Su respiración era lenta, regular, completamente distinta a la tensión contenida q...

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