Capítulo 8 Lo que ya no se puede desdecir

El silencio dentro del auto era distinto a todos los anteriores.

No era el silencio incómodo de los primeros días, ni el silencio cargado de tensión sexual de la noche del beso. Era un silencio denso, casi sagrado, como si las palabras que Adrián había pronunciado en el ascensor hubieran ocupado to...

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