Capítulo 34 34

Incesantes maldiciones brotaban de mis labios, mientras pisaba fuerte el acelerador, queriendo llegar pronto a aquel lugar, que, por cierto, era un club de bailarines exóticos. Sabía que debía atribuirle aquello a Dafne, ya que no me imaginaba a Izayana yendo a un lugar así por voluntad propia.

—No...

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