Capítulo 18 A quien mas odiaba.

La mañana llegaba tan molesta como siempre, no había razón alguna que lo hiciera amar la luz del día, era, después de todo, un lobo, un ser de la noche que no disfrutaba del sol con demasiado ánimo.

Abriendo los ojos, Frederic Beaumont se incorporaba en su cómoda y lujosa cama, mirando hacia la nad...

Inicia sesión y continúa leyendo