Capítulo 44 El nombre que no estaba

El nombre que no estaba

La espera hasta la mañana siguiente fue una forma de tortura limpia.

Elara no durmió de verdad. Se limitó a cerrar los ojos en intervalos irregulares, siempre con una parte de la conciencia anclada al silencio del piso y al recuerdo de la palabra pendiente. A las seis ya ...

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