Capítulo 57 El peso suave de los días que se quedan

El peso suave de los días que se quedan

El sábado por la mañana, Elara se despertó sin alarma y no supo, durante unos segundos, qué hacer con esa libertad.

La luz entraba por la rendija de la cortina en una franja oblicua que cortaba la cama por la mitad. Del lado iluminado, el polvo flotaba con u...

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