Capítulo 26 El tuyo (CALIA)

—Guau, no puedo creer que sea yo.

—Eres tú, querida.

Benita estaba detrás de mí, sonriéndome a través del espejo. Me tenía maravillada la destreza de sus manos, transformándome en un hermoso cisne blanco.

—Tienes manos mágicas.

—No son mis manos las que te hacen hermosa; es que ya eres hermosa p...

Inicia sesión y continúa leyendo