Capítulo 24 El depredador y su territorio

El eco del beso en el jardín de invierno aún palpitaba en las venas de Sienna. Había sido una colisión brutal, una rendición momentánea que la había dejado temblando y sin aliento, con los labios hinchados y el corazón latiendo a un ritmo suicida. Nikolai la había soltado solo cuando el llanto lejan...

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