Capítulo 42 Las cicatrices bajo el hielo

La luz de la mañana se filtraba por los inmensos ventanales de la suite principal, pintando las sábanas de seda con un tono dorado y cálido. Era un amanecer inusualmente despejado para Nueva York, como si el propio cielo hubiera decidido acompañar la caída del imperio de mentiras que había asfixi...

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